Ni una menos: ¿qué proponen los candidatos y candidatas?

Nadia Ruíz M. – EqD consultores

Se acerca un nuevo proceso electoral en el Ecuador, el 24 de marzo de 2019, elegiremos a 11.069 autoridades seccionales, entre éstos: 23 prefectos/as y viceprefectos/as, 221 alcaldes/as, aproximadamente 1.300 concejales/as urbanos y rurales, más de 4.000 vocales de Juntas parroquiales; y, además, por primera vez, siete vocales que conformarán el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.

Sin embargo, es importante superar la visión de que la participación política se limita a ejercer el derecho al voto y preguntarnos ¿qué esperamos los ciudadanos de los candidatos y candidatas y cómo nuestros intereses pueden incidir en sus propuestas o planes de gobierno?

En cuanto a la participación política de las mujeres, se constata que ésta sigue plagada de prejuicios, discursos de odio y prácticas institucionales, sociales y culturales basadas en estereotipos de género. Pese a que hemos avanzado mucho en el marco legal y en la formulación de políticas públicas con perspectiva de género, muy poco se ha logrado en términos de participación ciudadana.

Hace pocos días vivimos, un ejercicio de ciudadanía, que debería marcar un precedente en la historia del Ecuador, y por consiguiente en la forma de hacer política, tras los recientes hechos violentos sucedidos en Quito e Ibarra, se realizaron plantones y marchas a nivel nacional para reclamar la agresión, ataques y muertes a mujeres en todo el país.

“Señor, señora no sea indiferente, se mata las mujeres en la cara de la gente” era una de las consignas que coreaban los participantes de las marchas, en su mayoría mujeres jóvenes, adultas mayores, niñas y adolescentes, y frente a ello, cabe la pregunta: ¿cuál es la propuesta de nuestros candidatos para abordar la equidad de género y la violencia contra la mujer, como tarea urgente y no como una falsa promesa electoral o una oportunidad para hacer demagogia?

Las mujeres exigen igualdad de oportunidades, poner fin al acoso y al abuso sexual, actuar de manera enérgica para frenar la violencia que termina en la muerte de muchas, de madres, hijas, hermanas, amigas; exigen paridad democrática, y las mismas oportunidades a espacios de representatividad, de participación, igualdad en el hogar, en la educación y la salud, en la política y en el trabajo.

Planes de gobierno que incorporen la perspectiva de género como un proceso de construcción cotidiana, en el que todas las personas de la organización promuevan y desarrollen acciones concretas para reducir las brechas, desterrar estereotipos y todas las formas de discriminación, exclusión y violencia que se ejerzan contra las mujeres, en todo su ciclo de vida, y en cada espacio local.

Esperamos de los candidatos, iniciativas para proteger, defender y promover los derechos de las mujeres, para resolver el gran rezago social en materia de equidad, para desarrollar programas inclusivos, no restrictivos , basados en la igualdad de las personas, en igualdad de derechos e igualdad de oportunidades.

Esperamos respuestas comprehensivas de los candidatos, queremos verlos convertidos en agentes de cambio desde su rol de autoridades locales, de ser electos, para avanzar sin dilaciones hacia la igualdad de género, con actitud decidida a abordar la prevención, que enfrente los factores de riesgo, promueva la comunicación asertiva y la resolución pacífica de conflictos; para reducir la violencia frenando su trasmisión intergeneracional y promoviendo una cultura de respeto a la vida; y, generando respuestas efectivas a la violencia contra las niñas y mujeres, en todas sus manifestaciones.

No queremos más flores el 8 de marzo, ni más flores para vestir nuestras tumbas, cuando somos víctimas de femicidios.

Queremos conocer sus propuestas.


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